Poco sabe el hombre del siglo XXI de la sabiduría de los antiguos; permanentemente sumergido en la bulla tecnológica; anda pisando el borde de la locura y la sin razón. Son masas de individuos que corren agitados malvadamente unos contra otros, pisándose y matándose; en una competencia sin sentido por cosas perecederas, creaciones que finalmente le dominan y esclavizan; apoderándose de sus deseos e identidades.
Poco se sabe, porque no se desea hacer conocer esto, que la calma que nace de permanecer quietos en el presente, en el aquí y ahora; restablece la esencia humana y enseña la ciencia que ha sido olvidada. El ejercicio de poner una señal de "Stop" en algún punto del día, obra casi mágicamente. Se trata de ganar perspectiva, recordando en primer lugar que ocupamos un lugar que es nada al compararlo con la totalidad del cosmos y vivimos un tiempo tan efímero que a penas nos da para vislumbrar una pequeñísima fracción de aquello que llamamos "la verdad".
Ese tiempo que se nos da como un regalo aquí en el mundo y que por una vieja costumbre medimos en años, no llega siquiera en promedio a un centenar de estos. Nos ocupamos esmeradamente en desperdiciarlos quejándonos de nuestra mala suerte y de la buena suerte de los demás; y por elección ignoramos las verdaderas potencias que habitan detrás de la gran ilusión, el gran sueño.
El miedo a ser uno mismo
Esta esclavitud o sometimiento del ser humano a su creación, tiene una "ventaja", y es que le exime de hacerse cargo de sí mismo, de elegir libremente corriendo el riesgo de equivocarse. Nuevamente sumergido en sus embotados sentidos pasa de largo de la responsabilidad de hacerse alguien y construir su identidad, prefiere en cambio construir elementos ficticios (sistemas legales, religiosos y científicos) para sustentar con cierto efectismo sus creencias.
A este ser humano le aterra preguntarse por su verdadera razón de ser en el mundo o por la naturaleza de la realidad. Escapa cuando se le cuestiona por su responsabilidad con el prójimo y el mundo natural.
Muchos viven sus vidas ocultos detrás de falsas ilusiones, encadenados a sus vicios, contaminando al resto del mundo con la propaganda de un sistema perfecto; un mundo feliz o lo que es lo mismo en un permanente estado de alienación.
La triste realidad es que a la larga, un mundo falso se derrumba pronto y te enfrentas de pronto con los demonios que emergen de sus ruinas. Hablo de los trastornos mentales, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, adicciones, entre otros.
Muchos viven sus vidas ocultos detrás de falsas ilusiones, encadenados a sus vicios, contaminando al resto del mundo con la propaganda de un sistema perfecto; un mundo feliz o lo que es lo mismo en un permanente estado de alienación.
La triste realidad es que a la larga, un mundo falso se derrumba pronto y te enfrentas de pronto con los demonios que emergen de sus ruinas. Hablo de los trastornos mentales, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, adicciones, entre otros.
Despertando de un mal sueño
Para romper con el hechizo y la fascinación del mundo ilusorio es crucial apropiarse de los sentidos. Esto se logra dejando paulatinamente todos aquellos estímulos que nos aprisionan y embelesan. Esto significa alejarse de todo lo sobrecargado y exagerado, contenidos basura de los medios de comunicación, sonidos fuertes y escandalosos, sabores y olores artificiales, etc...
Ya liberados los sentidos de sus cadenas, será más sencillo dirigirlos a un nuevo centro de atención, uno mismo presente en el aquí y ahora; el punto donde todo cuestionamiento encuentra finalmente su respuesta.
Una respuesta que es todo lo contrario a preocupaciones por el futuro o recuerdos de malos momentos del pasado. En tal situación simplemente se vive, se está en total regocijo con el propio ser siendo a su vez elemento infinitesimal de un gran puzzle ordenado. Esa perspectiva se entiende como el sentido de la vida, donde cada hecho se explica a sí mismo perdiendo su importancia como pierde el ego la suya al encontrarse con lo inefable.
Esto es lo que los sabios de otras eras encontraron tal vez con mayor facilidad al no tener que enfrentar una maquinaria tan poderosa y perfeccionada a través de la historia; maquinaria creada para distraernos de nuestra meta, el despertar. Me refiero al mensaje que oculta el silencio, entendido no únicamente como la ausencia de ondas sonoras sino de todo tipo de ruido mental. Eres un pensamiento nacido en el centro del universo que ahora piensa en la posibilidad de otros nuevos universos.
Quienes meditan lo entenderán perfectamente. La quietud trae consigo un tipo especial de conocimiento, uno que conecta con nuestra esencia humana mostrándonos el camino a seguir. La plena conciencia de que todo es posible se nutre de este conocimiento y el mecanismo para lograrlo es simplemente dejar de insistir en lo pernicioso y egoísta de los modelos convencionales.
Quienes meditan lo entenderán perfectamente. La quietud trae consigo un tipo especial de conocimiento, uno que conecta con nuestra esencia humana mostrándonos el camino a seguir. La plena conciencia de que todo es posible se nutre de este conocimiento y el mecanismo para lograrlo es simplemente dejar de insistir en lo pernicioso y egoísta de los modelos convencionales.
Unos cuantos consejos
Anímate a emprender un camino nuevo y mucho más simple siguiendo algunas de estas pautas que en lo personal me fueron de gran ayuda.
1. Deja de desear insistentemente las riquezas y glorias del mundo material.
2. Actúa por convicción siempre adherido a los grandes ideales de la humanidad.
3. Sé prudente.
4. Escucha a tu voz interior.
5. No te sobrecargues de trabajo.
6. Reconoce a tus amigos.
7. Reconoce a tus enemigos.
8. Respira lento y pausado.
9. Realiza una buena obra cada día o simplemente ten "buena onda" con los demás.
10. Cumple tus sueños.

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